Esta historia es parte de un paquete conmemorativo en honor a Selena, la Reina de la Música Tejana. Read the storyin English here.

Tenemos que empezar con el brasier correcto. Si empiezas a pegarle pedrería a un brasier viejo que tengas por ahí, lo más seguro es que fracasarás. “No se va a ver igual,” dice Mónica Peralta, una admiradora de Selena de 27 años de edad de Los Ángeles. “¡Realmente no se va a ver igual!” Ella recomienda un brasier de tela gruesa de Victoria’s Secret o Carnival Creations, uno como los que Selena hubiera usado.

Para recrear los clásicos corsés de pedrería de Selena, Peralta ha estudiado un sinnúmero de fotografías, así como entrevistas con los familiares de la difunta cantante de música tejana, para extraer pistas de cómo tomaron forma sus intricados looks. En su canal de YouTube, donde tiene más de 10,000 seguidores, Peralta documenta el proceso para que los admiradores puedan aprender cómo rendir homenaje a La Reina con ropa meticulosamente elaborada. En los últimos años ha dado clases sobre cómo replicar el cabello de Selena, su maquillaje, sus llamativos sombreros, incluso la decorada chamarra de cuero que usó para los Premios de Música Tejana de 1994. La demanda de dichos consejos deja claro que, para los devotos de Selena, hay mucho más que música en el atractivo de la cantante.

Hoy en día, sus canciones siguen siendo poderosas por muchas razones, ninguna de estas razones más poderosa que la determinación de Selena para elevar la cultura tejana y lanzarla hacia el futuro. A pesar de que no creció hablando español, a principios de su carrera cantaba las canciones tejanas de manera fonética en su idioma tradicional. Al mismo tiempo, ella y su banda ampliaron la definición del género al cantar en inglés y al trabajar con inspiración de los géneros disco, R&B, y funk en sus melodías.

Sin embargo, raramente hablamos de la forma en que la sensibilidad de Selena hacia la moda evocaba una tensión similar. “Veo que el interés de Selena en la moda a menudo se reduce a: ‘es que le gustaban los brillitos,’” dice Maria Garcia, originaria del Condado de El Paso y creadora del pódcast en la radio pública Anything for Selena (“Todo por Selena”). Esa actitud radicalmente resta importancia a lo que era el sentido de la moda de Selena. Al igual que su música, ella se negaba a aceptar lo binario de permanecer auténtica a su cultura o rechazarla. Ella eligió un camino diferente, abrazar su cultura y al mismo tiempo exigir que evolucionara.

Selena, in a purple jumpsuit and quilted bolero jacket, with the mariachi Los Caporales, at the Tejano Music Awards in San Antonio, on February 11, 1995
Selena, en un jumpsuit morado y una chaqueta tipo bolero con el mariachi Los Caporales, en los Premios de Música Tejana, el 11 de febrero de 1995. Al Rendon

Como ícono de la moda, Selena flagrantemente celebraba su herencia méxico-estadounidense en lugar de conformarse con los estándares eurocéntricos de belleza. Pocas celebridades latinas abrieron tanto camino en la cultura popular estadounidense en los noventa, y aquellos que lo hicieron a menudo tuvieron que lidiar con las crueldades del racismo. Por ejemplo, en su autobiografía, Ricky Martin escribe que nunca se sintió realmente cómodo en el set de la serie General Hospital, donde tuvo un personaje a mediados de los noventa, y se convenció de que su acento puertorriqueño sonaba “horrible.” Los artistas pop en la industria mexicana de entretenimiento, como Paulina Rubio y Thalía, tienden a tener una piel más blanca y cabello más claro que Selena. Tanto Rubio como Thalía trataron de pasar al mercado estadounidense con canciones en inglés y usaron la blancura de su piel en diferentes grados.

Es esto lo que hizo que Selena fuera tan diferente, dice Garcia. “En ese momento, no veíamos a personas así en la televisión, incluso en la programación latinoamericana.” Selena decidió enfatizar la forma de sus labios con su distintivo labial rojo brillante; acogió abiertamente su cabello castaño oscuro permanentemente crespo y su tipo de cuerpo, que no se apegaba al molde de la talla cero. (Un episodio de Anything for Selena está titulado “Política de los traseros grandes.”)

Hoy en día, la imagen de Selena es parte esencial del estilo norteamericano, algo que probablemente hubiera sido difícil que ella imaginara cuando estaba tratando de crear su propio espacio en la cultura pop de Estados Unidos.

 

La imagen de Selena reflejaba las elecciones de vestimenta de las comunidades méxico-estadounidenses de clase trabajadora de Texas, al mismo tiempo que mostraba la influencia de sus ídolos pop, como Janet Jackson, Madonna, y Whitney Houston. Incluso, cuando estaba buscando estilos sofisticados, lo hacía con bajo presupuesto. “Usaba pedrería que se notaba que era pedrería,” dice Garcia entre risas. “No estaba tratando de fingir que llevaba diamantes.” Para crear las manchas del traje estampado como piel de vaca que llevó en 1991 en su presentación de San Antonio, usó lentejuelas negras que están disponibles en cualquier tienda de manualidades. También, en el escenario usaba mucha mezclilla, a menudo optando por jeans ajustados, negros, de cintura alta y, ocasionalmente, algunas variedades más ásperas y algo deslavadas. Selena tomó cada referencia ranchera y le puso un toque de glamur—como la chaqueta de motociclista con tachones que ahora se encuentra en el Museo Nacional Smithsonian de Historia Estadounidense. En las palabras de Garcia, ella “legitimó” esta estética, al adornar con toques tejanos y convertirlos en algo que debe ser codiciado y admirado.

Y mientras la ropa de Selena a menudo contaba con el elemento hecho a mano, también tenía un brillo de elegancia. En la entrega de los premios Grammy, donde ganó el galardón al Mejor Álbum México-Estadounidense, se apareció con su labial rojo, un peinado alto con algunos cabellos sueltos, y un resplandeciente vestido bordado con pedrería. La imagen de ella sosteniendo su Grammy mientras sonreía a la cámara, cimentó su estatus como nuevo miembro de la realeza de la música pop — una señal que quedó clara cuando Whitney Houston, quien se llevó los premios a Álbum del Año y Disco del Año, paseó por el escenario de forma similar: un deslumbrante vestido color perla y un peinado alto con algunos cabellos sueltos.

Selena fue formada por los artistas más importantes del momento, especialmente por las mujeres negras que la rodearon con su música durante su infancia. “Constantemente mencionaba a Janet Jackson como una influencia,” tanto musical como visual, dice Garcia. A menudo le rendía homenaje a Jackson, en una ocasión presentando una versión de “Billie Jean” y diciéndole a la audiencia: “Esta pequeña canción es del hermano de Janet Jackson.” Y la primera vez que lució uno de sus corsés en el escenario, estaba haciendo una versión de la canción “When I Think of You,” de Jackson.

Martin Gomez, el diseñador de moda de Selena, ha dicho que Diana Ross fue la inspiración de algunos de los vestuarios que creó para ella. Esta influencia es clara en lo que es notablemente el vestuario más conocido de Selena: el jumpsuit morado que usó en su último concierto televisado en el Astrodome, en 1995. Con pantalones acampanados y una apertura a la altura del abdomen, Selena estaba haciendo un llamado a los setenta, la época en la que creció. Sus grandes aretes y atrevido labial combinaban perfectamente con el popurrí de canciones disco con el que su banda abrió el espectáculo. Selena le estaba diciendo algo al mundo sobre quién era: una tejana que se sentía cómoda con sus raíces y que reconocía su deuda con los antepasados negros.

Los vestuarios de Selena a menudo desafiaban los conservadores valores de su familia. Su padre y representante, Abraham Quintanilla, a menudo se oponía a sus elecciones de vestuario diciendo que eran demasiado reveladores. En la película biográfica de 1997, Selena, Abraham y su esposa, Marcella, pelean sobre los ahora famosos corsés de la artista: “¡Es un bra!” grita él desafiante.

Selena, with a teased updo, performing in San Antonio after hosting a fashion show, on December 3, 1994.
Selena, con un peinado alto, presentándose en San Antonio después de patrocinar un desfile de moda, el 3 de diciembre de 1994. Al Rendon

Como una artista nueva en un género dominado por hombres, Selena siempre tuvo a hombres opinando sobre su imagen y sus ambiciones profesionales. Cuando firmó con EMI Latin, la disquera inicialmente rechazó su solicitud de grabar un álbum en inglés, a pesar de que José Behar, el ejecutivo que la contrató, se lo había planteado a los Quintanilla como una clara posibilidad. Las decisiones de mercadotecnia también recaían en los hombres. Rubén Cubillos, quien diseñó la portada para su primer álbum, dijo que quería jugar con sus atributos “naturales.” En cambio, el extraño producto final la mostraba caminando en lo que parece ser un desierto, ataviada con un vestuario que parece vagamente exótico. Con los años, conforme avanzó hacia el estrellato, Selena retomó el control de su imagen y estableció su propio look. Para el lanzamiento de su tercer álbum, Entre a mi mundo, los admiradores, como el mismo título lo sugiere, entraron a su mundo—allí, en la portada, está la Selena que conocemos, con su chaqueta tipo bolero, su labial rojo, y sus aretes de oro.

Motivada por lo influyente que pasó a ser su imagen, Selena y Gomez lanzaron una línea de moda a principios de los noventa y abrieron Selena Etc., una boutique con sucursales en Corpus Christi y San Antonio. A pesar de que gran parte de la carrera de Selena “había estado atada a los sueños de su familia,” dice Garcia, la moda le ofreció una oportunidad para hacer algo que realmente fuera propio. Las tiendas ya no existen hoy en día, a pesar de un interminable interés en los detalles de la vida de Selena y una enorme cantidad de admiradores que buscan recrear su imagen. Pero tal vez eso se debe a que partes de su imagen desde entonces han pasado a ser omnipresentes. “Las personas siguen inspirándose con ese lenguaje visual,” dice Garcia.

Hoy en día, la imagen de Selena es parte esencial del estilo norteamericano, algo que probablemente hubiera sido difícil que ella imaginara cuando estaba tratando de crear su propio espacio en la cultura pop de Estados Unidos. Una búsqueda de “Selena Quintanilla” en el mercado en línea Etsy, produce más de mil resultados de objetos para el recuerdo—playeras, calcomanías, llaveros, arte—muchos de ellos con su tradicional rosa blanca. Celebridades como Demi Lovato han aparecido en disfraces de Selena durante Halloween en las redes sociales. Y hasta la fecha, Mónica Peralta sigue creando los corsés personalizados a solicitud especial de las admiradoras que no están tan confiadas en sus propias habilidades para las labores manuales. “Si Selena estuviera aquí estoy segura de que se hubiera subido al tren de crear un canal de YouTube para hablar con sus admiradores,” dice Peralta. “Si ese fuera el caso, no lo tendría que estar haciendo yo.”

Frida Garza es una escritora y editora de El Paso, que ahora vive en Brooklyn. Su trabajo ha sido publicado por Guardian US, Jezebel, ELLE.com, y más.

Este artículo apareció originalmente en la publicación de abril de 2021 del Texas Monthly con el encabezado “Selena, fashionista.” Fue traducido al español para esta edición digital por Elena Vega. Suscríbete hoy.