Entrevista con Mario Vargas Llosa

EL ESCRITOR PERUANO MARIO VARGAS Llosa viene a Houston el 11 de noviembre como invitado del Margarett Root Brown Reading Series. El novelista, crítico literario, dramaturgo y ensayista es considerado uno de los más grandes escritores hispanoamericanos de nuestro siglo. Entre sus obras se encuentran las novelas La casa verde, Conversación en la Catedral, La tía Julia y el escribidor, Elogio de la madrastra, y La fiesta del Chivo. El autor nos habla de su próxima visita, de su última novela, y de su pasión por la literatura.

texasmonthly.com: En noviembre viene a Houston para el programa literario organizado por el Margarett Root Brown Reading Series.

Mario Vargas Llosa: Así es—para hacer unas lecturas, tener charlas con estudiantes…y hablar, bueno, sobre todo de mis libros, de lo que hago, de literatura.

texasmonthly.com: ¿Tiene pensado presentar algo en específico?

MVLL: Bueno, había pensado leer algo de mi última novela publicada ahí en los Estados Unidos, que es La fiesta del Chivo . Y hablar también de una novela que acabo de terminar, El paraíso en la otra esquina .

texasmonthly.com: ¿Nos cuenta un poco de qué se trata?

MVLL: Es una novela sobre el tema de la utopía—utopía social, artística—que fue muy poderoso en Europa en el siglo XIX. Lo es todavía en cierta forma en algunos círculos, pero en el siglo XIX hubo muchos movimientos utópicos…de reforma, de la sociedad, y de la reconstrucción del mundo. La novela tiene como protagonistas a Flora Tristán, que vivió en la primera mitad del siglo XIX y que estuvo muy vinculada a los movimientos utópicos de la época—Saint-Simon, Fourier—pero lo original en ella es que luchó mucho por los derechos de la mujer y trató de incorporar a la agenda política de estos movimientos utópicos el tema de la lucha contra la discriminación. De alguna manera se puede hablar de ella como una de las grandes pioneras de lo que sería luego el feminismo. Y ella fue además la abuela del pintor Paul Gauguin.

texasmonthly.com: El otro protagonista.

MVLL: Sí. Paul Gauguin es muy interesante, porque también a su manera fue un utopista. No un utopista social, sino más bien un utopista en el ámbito artístico. Él creía en una sociedad de belleza, en la que el arte no sería la manifestación de un pequeño grupo de creadores y de críticos y de coleccionistas, sino más bien una actividad de todos, del conjunto de la sociedad…algo que él creía que existía en las sociedades más primitivas. Por eso terminó sus días en Tahití, en la Polinesia, donde fue a buscar ese paraíso terrenal que él creía que representaban desde el punto de vista del arte y de la belleza las sociedades primitivas. La novela no es un libro de historia, pero utiliza dos personajes históricos y describe lo que es el mundo de la utopía—la parte positiva, y la parte negativa.

texasmonthly.com: Y ¿cómo le surgió la idea para esta novela?

MVLL: La idea me surgió por una razón muy simple: Flora Tristán era hija de un peruano. Ella era francesa y transcurrió su vida sobre todo en Francia, sin embargo pasó un año de su vida en el Perú, en 1833. Dejó un libro fascinante que se llama Peregrinaciones de una Paria, sobre el Perú, contando lo que era la vida en una república sudamericana que acababa de salir de la colonia, que todavía estaba impregnada de vida colonial. Fue para ella una experiencia muy interesante porque es a partir de ese viaje que ella se convierte en una gran agitadora social. Y Gauguin también. Él pasó los primeros siete años de su vida en el Perú, con la familia materna. Allí vió muchas telas y objetos prehispánicos, y algo de esas imágenes aparece luego en su obra. Es interesante como esas figuras de los mantos, de los huacos, y de los incas y preincas se le grabaron profundamente en la imaginación. Cuando él fue a Tahití a buscar rastros de una civilación maorí y no los encontró, los tuvo que inventar, y los inventó a partir de esos recuerdos que tenía de motivos peruanos. Todo eso a mí me fue dando mucha curiosidad; me fue intrigando respecto a estos personajes. Así surgió la idea de esa novela.

texasmonthly.com: ¿Y cuando va a salir?

MVLL: El próximo año, probablemente entre enero y febrero.

texasmonthly.com: Bueno, y según usted, ¿cuál es la receta para una buena novela?

MVLL: Hombre, yo creo que no hay recetas. Una buena novela es una conjunción de muchos factores, el principal de los cuales sin duda es el trabajo. Creo que detrás de una novela hay muchas cosas, pero sobre todo hay mucho trabajo—mucha paciencia, mucha terquedad, mucho espíritu crítico. Se ha dicho que la receta de la obra maestra es diez por ciento de inspiración y noventa por ciento de perspiración.

texasmonthly.com: Alguna vez ha citado a Flaubert, diciendo que la literatura es una manera de vivir.

MVLL: Ah, yo lo creo totalmente—para mí la literatura es una manera de vivir. Probablemente eso valga para todos los escritores o todos los artistas. Al final creo que la actividad ésta lo va absorbiendo a uno de tal manera que se convierte en su manera de vivir. No imaginaría yo otra manera de vivir posible, fuera de los libros, fuera de mi trabajo. Lo cual no quiera decir que no me interese en otras cosas—no, desde luego. Me interesan muchas cosas, pero el centro, el eje, es siempre la literatura.

texasmonthly.com: Bueno, pues cambiando un poco de tema. Usted escribe artículos para el periódico español El País . ¿Cómo surgió eso?

MVLL: Bueno, la razón es que aunque a mí lo que más me gusta es la literatura, no me gustaría vivir solamente en un mundo de ficción, cortado del resto de la vida. No—yo quiero tener siempre un pie en la calle, estar inmerso en lo que es la actividad de mis contemporáneos, del tiempo, del sitio donde vivo. Y eso lo representa el periodismo. El periodismo es

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